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A aquellos que estén preocupados, 

Las noticias sobre los planes de adopción de la Convención del Consejo de Europa sobre la prevención y el combate de la violencia contra la mujer y la violencia doméstica por parte de toda la Unión Europea son muy preocupantes. 

No tengo duda de que este documento extremadamente ideológico no solo contiene herramientas efectivas para combatir la violencia, pero también introduce numerosas regulaciones peligrosas que todos los Estados miembros tendrán que aplicar una vez que la Convención se adopte en la Unión Europea. 

La Convención ataca directamente al matrimonio tradicional y su modelo de familia, considerándolo como un origen de violencia. Al mismo tiempo, ignora, completamente, las causas objetivas de este fenómeno, como la adicción al alcohol. Este modelo de combate de la violencia que se ha propuesto en la Convención resultará en una profunda interferencia en la autonomía familiar. En vez de percibirse como la base de una sociedad en funcionamiento, las familias serán consideradas como un potencial hábitat de opresión y violencia. 

Además, la Convención impone la ideología de género a los Estado miembros aboliendo la definición biológica del género, reemplazándola por la interpretación del mismo como un constructo socio-cultural, haciendo de manera efectiva que el uso de esa definición sea obligatoria en todos los niveles de la política estatal. Este documento también incluye referencias a la “identidad de género” que, en el lenguaje de los activistas radicales, significa la posibilidad de asignar, subjetivamente, el género, en base a los sentimientos de uno mismo. 

Bajo la apariencia del combate de la violencia, la Convención también trata de imponer contenido ideológico a los menores. Llama a la introducción de cursos obligatorios sobre los llamados “roles de género no estereotipados” en el currículo de todos los niveles educativos. Esto significa que las escuelas serán forzadas a intentar convencer a los niños de que hay diferentes géneros, orientaciones sexuales y de que uno puede elegir su “identidad de género” -completamente, sin el permiso de sus padres. Por lo tanto, la Convención vulnera los derechos fundamentales de los padres a criar a sus hijos conforme a sus propias creencias. 

Pese a que la adopción de la Convención constituiría una violación de las competencias de la Unión Europea (UE), hay varias indicaciones de que la Comisión Europea lo hará de cualquier manera. Los nuevos miembros de la Comisión Europea (incluyendo a la comisaria Helena Dalli) indican que, de hecho, esa es su prioridad. 

Una decisión como tal tendrá graves consecuencias, tales como que incluso los países que aún no hubieran ratificado la Convención serán obligados a cumplir con la misma, siendo prácticamente imposible la denuncia de la misma. 

Por lo tanto, pido a todo el mundo que firme la petición dirigida a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y toda la Comisión Europea, para revertir estos planes controvertidos de adopción de esta convención. Por favor, anima tantos amigos tuyos como sea posible a que firmen esto también. 

Los comisarios de la Unión Europea deben recibir una señal clara de que introducir soluciones extremadamente ideológicas cuyo objetivo sea el desmantelamiento de la familia tradicional bajo la excusa del combate de la violencia contra la mujer es completamente inaceptable. Solo por medio de la voz decisiva de la disidencia expresada por todas las naciones europeas serán capaces de poner fin a los planes de grupos radicales que buscan destruir las estructuras sociales básicas. 

COALITION INTERNATIONALE POUR LA DEFENSE DE LA FAMILLE

Freedom for All
Ordo Iuris Croatia
Association Society and Values

¡No a la engañosa Convención de Estambul

A la atención de la Presidenta Ursula von der Leyen, 

 

Estimada Sra. Presidenta, 

Las noticias sobre los planes de adopción de la Convención del Consejo de Europa sobre prevención y combate de la violencia contra la mujer y la violencia doméstica por parte de la Unión Europea (UE) nos causan gran preocupación. 

Aunque no dudamos de que la Unión Europea debe hacer todo lo posible para combatir la violencia doméstica, estamos convencidos de que este controvertido documento no solo carece de soluciones efectivas a estos respectos, sino que simultáneamente introduce numerosas regulaciones peligrosas que tienen un impacto negativo y directo en el bien de la familia y sus miembros. 

La Convención, en sí misma, es extremadamente ideológica también. Además, antagoniza a nuestra sociedad mediante la introducción de elementos de lucha de género, que están dedicados a liderar la deconstrucción de las normas sociales y familiares basadas en la aceptación de diferencias entre el hombre y la mujer. Los creadores del documento ignoran completamente se equivocan, por completo, al identificar el problema de la violencia, creyendo que sus orígenes están en la estructura social basada en una familia tradicional, los derechos de los padres a educar a su hijos conforme a sus propias creencias así como los roles complementarios del hombre y la mujer. Además, los creadores de la Convención ignoran completamente el problema de la violencia física y psicológica contra los hombres que, de acuerdo con algunos estudios, son víctimas de violencia en el mismo grado que la mujer, aunque raramente lo admitan debido al ostracismo social. 

Todas las investigaciones disponibles demuestran, claramente, que las causas más comunes de violencia son situaciones de ruptura familiar así como las adicciones (alcohol, drogas, juego, pornografía y sexo). Es más (como se evidenció en la investigación de la Agencia de Derechos Fundamentales de la UE), la violencia continúa en niveles altos en aquellos países que implementa, activamente, la ideología de género. 

Pese a ello, la Convención ignora completamente todos estos factores objetivos -un hecho que demuestra, claramente, su naturaleza extremadamente ideológica. Bajo la excusa de combatir la violencia contra la mujer, la Convención llama a la introducción de educación obligatoria en los “roles de género no estereotipados” para los niños, desde edades tempranas, interfiriendo en gran medida con la autonomía familiar. Por tanto, esto vulnera varios derechos humanos básicos manifestados en tratados internacionales y constituciones de los Estados-miembro individuales. Los derechos fundamentales de los padres están claramente definidos en el artículo 26 (sección 3) de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, los artículos 8 y 9 de la Convención Europea de Derechos Humanos (además del artículo 2 del Protocolo Adicional nº 1). 

Por esta razón, los anuncios de la nueva Comisaria de Igualdad, Helena Dalli, en relación a la adopción de la Convención de Estambul por parte de la Unión Europea son, de hecho, muy preocupantes. El propósito real de este documento no es solo ayudar a las mujeres y las familias en la lucha contra la violencia doméstica, sino más bien la imposición de un dictado ideológico a todos los Estados-miembro de la UE (basado en la ideología de género y su definición del mismo concepto de “género”). 

Desde que este documento es contraproducente por naturaleza, no hay razón, por lo tanto, para que la Unión Europea forme parte del mismo. 

Es más, la decisión sobre si adoptar o no la Convención ha de tomarse a discreción de cada uno de los Estados-miembro. Las regulaciones indican claramente el ámbito competencial de la UE y, como tal, debido a las razones formales en sí mismas (los artículos 82.2 y 84 del tratado fundacional), la UE no debe formar parte de este tratado. En gran medida, la Convención regula el sustantivo Derecho penal, algo que está fuera de las competencias de la UE. 

Los efectos de adopción de la Convención son muy graves. Si este proceso fuera un éxito, las provisiones de la Convención formarían parte de la adquisición de la UE y tendrían primacía sobre las leyes nacionales. El proceso de implementación de estas provisiones también estará sujeto a control de varias instituciones de la UE, incluyendo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea. 

Países que no han ratificado la Convención, tales como Bulgaria, República Checa, Hungría, Lituania, Letonia y Eslovaquia, serán sometidos a una gran presión para adoptarla y serán obligados, efectivamente, a cumplir con sus provisiones. Tampoco será posible aplicarlas de manera limitada, como es el caso, a día de hoy, en Polonia. 

Por lo tanto, os exhorto a usted y a la Comisión Europea entera a dar marcha atrás en los controvertidos planes anunciados por Helena Dally. Combatir la violencia contra la mujer no ha de servir como excusa para divulgar la ideología de género junto a su impacto negativo en nuestra sociedad.